viernes, 18 de abril de 2025

Distancia.

Tengo un dolorcito en el pecho, a un ladito del corazón, ahí en donde antes estabas tú. Me duele ese huequito del que te me saliste a la fuerza, a punta de mordidas, arañazos, malas palabras, groserías, mentiras y demás violencias silenciosas que me sangraron el amor.

Me abandonaste incluso desde antes de irte... hubieron muchas señales, muchas, pero no tenía ni ganas ni fuerzas para verlas.

Te sentabas por horas a mi lado en silencio, con el ruido de tu celular haciendo eco en las paredes que se enfriaban junto con este intento de amor... Ya no había caricias, conversaciones, palabras de amor, ya no había platicas profundas, besos, risas, solo el eco de un deseo que se apagaba con tristeza en mi corazón.

Y supe que nuestro amor se estaba terminando.

Pasabas horas riendo con alguien a través de la pantalla; palabras cómplices en línea que se convertirán en bromas internas de algo que yo no entendía, de algo de lo que yo jamás fui parte... y cuando llegaba el momento de apagar la consola y volver a mí, al mundo real; el odio en tus ojos era evidente, la frialdad en tu voz me congelaba las ganas, tu distancia abría una herida y una brecha enrome en medio de nuestra cama. Cada uno en una en una esquina y en medio; el profundo vacío de tu indiferencia, justo ahí; abajito de las cobijas...

Las pocas veces que mi cuerpo cedía al forzado calor de tu tacto; me dolía el corazón, me sentí abandonada, usada, insegura, comparada, pero no sabes cuantas veces rogaba, suplicaba un poco de ese amor, una mirada, un beso, lo que fuera, me arrastraba por lo más mínimo de tu atención por sentir aunque sea un vestigio de conexión, lo que fuera, solo quería estar cerca de ti...

Pero así es como funciona dejar de ser amada.

Quizá nunca lo fui...

Cuanto extraño sentirme especial.



¿Tú crees que en otro universo sí me ames?

 Aquí estoy llorando, es claro, pero si cierro los ojos y aprieto bien las manos puedo verlo; puedo sentir el calor de tu piel desnuda abrazando la mía, puedo sentir tus besos en mi frente y tus manos revolviendome el pelo...

Luego tengo que volver a respirar porque el llanto me privó, pero en esos breves segundos de nada, puedo volver a sentirte.

Aquí el corazón se me desintegra como terrón de azúcar; delicado, dulce... se vuelve polvo ante el frío de tu desprecio y el dolor de tu indecisión, pero allá, en otro universo; tú me calientas el corazón con la certeza de que me amas más que a nada, de que soy perfectamente suficiente. Mi alma se acurruca entre tus palabras sintiéndose perfectamente a salvo, contenta, amada... Allá compartimos la misma cobija.


El dolor se me ha concentrado en la frente, me duelen los ojos, se me hace chiquito el corazón. La realidad me aplasta con dureza implacable... la garganta se me seca mientras las lágrimas siguen fluyendo, desbordadas, incontrolables, errático, me aferro a esa última gotita de amor con el que sueño...

Allá te veo besándome los labios, presionando tu cuerpo contra el mío mientras me dices lo hermosa que soy, cuánto es que me amas y lo mucho que significo para ti. Me abrazas con fuerza, como si fuera a desaparecer, me siento tan a salvo.

Aquí me duele la cabeza y los recuerdos, aquime duele el amor, aquí me dueles inmensa e infinitamente...


Yo solo quería ser amada, quizá en otro mundo, en otro universo, quizá en otro lado lejos de esa tormenta de tanto dolor, quizá allá, tal vez sí me amas, tal vez sí hay un "para siempre", tal vez sí soy suficiente...

Hoy aquí, en medio de este trágico dolor; solo me queda llorar.

¿Será normal sentir tanto frío en verano?



Noches prestadas

 Que otra vez, porque otra vez… Otra vez. Soñando despierta con lo que anhelo, congelándome la piel con lo que es. Explorando las risas que ...