Apostando mi paz por migajas de atención.
Porque el vacío que dejó tu ausencia se parece demasiado a la paz.
Porque me aterraba la calma que venía después de ti...
No sabía vivir sin sufrir por ti.
No sabía existir sin suplicar tu amor.
No sabía respirar sin anhelar un cambio.
Atada al deseo de tu amor,
pagaba docenas de lágrimas por un solo minuto de fingida ternura.
Tú no eres un vicio inofensivo.
Eras mi veneno emocional,
y contigo…
siempre estuve destinada a perder.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario