Bajo la lluvia que empapa el fértil deseo de un anhelo enterrado, brota una flor de tallos delgados y pétalos etéreos. Brillan bajo la luz de la noche que, tenue, resplandece entre los miedos del pasado, las dudas del presente y el esperanzador anhelo del futuro.
Es una promesa de posibilidades que solo florece cuando se ha cumplido la voluntad del corazón, que, sanando, la riega con agua de sal cargada de esperanza.
El tiempo se vuelve aliado en esta guerra contra el dolor. Se presta como refugio, abre sus brazos a las posibilidades del amor.
Estoy sentada a oscuras, mirando un mundo que no me pertenece, pero del que ya soy parte. No puedo evitar el llanto que me ciega… y no quiero evitarlo.
Disfruto el calor de tu existencia, el tacto de tu piel y el aroma de tus besos. Al mismo tiempo, disfruto el dolor agonizante de tus mentiras, el dolor punzante de lo que ocultas, y el dolor resignado que me dejaste cuando te fuiste.
¿Fui demasiado tonta?
No, no te he perdonado… pero tal vez te he perdonado.
Siento cómo me come el estómago en silencio la ansiedad de tu respuesta cuando desapareces de mi vista. Siento cómo me duele el espacio entre mi pecho y tu recuerdo. Porque hay dudas que me dejaste sembradas.
Tengo demasiadas cicatrices en el cuerpo, marcas del sufrimiento que escondo, decidida a no enseñarte que dueles... para que te quedes.
¿Cómo se controla el miedo?
Me grita con su mano enredada en mi cabello. Me revuelve el estómago y vomito hasta dejarme el alma.
El miedo controla mis manos como un títere que goza ser mangoneado por la ignorancia de no sanar.
Deseo que pare esta ansiedad.
¿Qué te costaba volver con un simple plan?
Me acurruco entre brazos que se abren para recibirme. Me vuelvo pequeña, frágil, vulnerable. El aroma de su cuerpo se impregna en mí, y está bien. Lo necesito así para vivir.
Ese perfume huele distinto en su piel...
Mi amor, te necesito bien.
¿Por qué la urgencia de arreglarte no te persigue al dormir?
Tu falta de impulso me contamina el alma.
Quiero volver a sentir paz.
Tú pusiste el límite, amor de mi vida.
Te estaré esperando hasta que se me acidifique el corazón y ya no pueda más.
Por favor, hazlo pronto.
No quiero apagarme viva y consumida en este vacío imposible de respirar.
Quiero tu amor de verdad...

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