Por supuesto que eres libre...
Jamás se trató de cortar tu capacidad de elegir; solo se trataba de respeto, pero es claro que ahí estaba el problema.
Eres libre de estar con alguien más
desde el mismo segundo en que me soltaste...
Claro que sí, incluso sin irte lo eras.
Yo también, pero yo no lo hice.
No busqué brazos nuevos,
No busqué otras manos. Ni otros ojos qué me miraran, ni otros labios qué besar, ni otro aliento que respirar...
Yo me quedé en casa, tratando de digerir el golpe, masticando el dolor.
Me dolía,
no podía tragar ni el aire sin que me quemara,
tocaba el dolor con los dedos para no olvidarme de ti,
mientras tú ya tenías otra piel.
Así de rápido fue para ti,
tan sencillo, tan deprimente.
Por supuesto que eres libre, siempre lo fuiste, conmigo o sin mí, de todas maneras elegías mirar a otras. Siempre fuiste libre, pero me duele...
Porque mientras yo estaba en casa,
aprendiendo a convivir con la tristeza como un nudo en toda mi alma... A oscuras, en constante inanición; tú ya habías encontrado otro cuerpo...
Y sí, lo peor de todo es que ni siquiera tengo derecho a decir algo, la verdad es que tampoco me interesa...
Solo duele
Porque tú no necesitaste ser "algo" en mi vida para que yo te respetara.
Para que yo me guardara para ti,
para que te diera ese tiempo que, en realidad, nadie me pidió,
solo porque así lo sentía,
porque te quería.
Te quería tanto...
Me duele, porque mientras yo me quedaba en el vacío,
midiendo los pedazos de mí que quedaron tirados,
tú ya habías empezado otra historia.

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