miércoles, 14 de mayo de 2025

Humillación

 Porque sé lo que has hecho.

Y si no lo sé, lo adivino. Y si no es verdad, lo imagino.
Pero ese es el problema: que el miedo, el dolor y la angustia en mi corazón no desaparecen.
Y con tu ausencia, las dudas brillan en mi pecho como señales, como ecos de una realidad que elegí ignorar... porque era más fácil amarte y fingir que quizá tú también lo harías.

Las ganas de ti se me consumen, como ese cigarro que encendí de forma tóxica y autodestructiva,
pero no he tocado ni una sola vez.

El deseo de volverte a ver prevalece en mi memoria, pero se contamina con dolor y un poquito de resentimiento. Porque, ¿cómo pudiste?
¿Cómo te deshiciste de tantos años de nosotros de la noche a la mañana?
Fueron cuestión de horas para que los años de despertar juntos se transformaran en un silencio vacío, agotador y cruel.

Para ti fue tan fácil ignorar mi existencia. Hacer como que había muerto. Como si nunca me hubieras conocido.
Un fantasma en medio de la nada, que te amó como nadie en este mundo lo hará jamás.

Porque sé lo que has hecho,
o lo adivino,
o lo imagino,
o lo invento…
pero me pesa,
me duele,
y me alejo —sin ganas—
de un lugar que jamás fue mío.

Qué desastre, ¿cierto?
Y qué fácil llamarlo “compartido”.
Pero la verdad, mi amor, es que este desastre es completamente tuyo.
Lo engendraste desde tu herida, lo mantuviste en tus entrañas, consumiendo tu carne, tus huesos, como gusanos que devoran la estabilidad mental.

Permitiste que tu incapacidad de afrontar tus propios traumas arruinara algo hermoso, algo que yo cultivé para ti con esmero y amor.

Pero este desastre es tuyo.
Enteramente tuyo.
Sin pausas ni matices.
Sin colores ni filtros.
Tú ocasionaste todo esto, y es justo que cargues con la culpa,
o la responsabilidad,
o el dolor de un amor que destrozaste,
de un corazón que heriste,
de una vida que saboteaste.

En el fondo…
lo lamento tanto por ti,
pero aún más por mí.

Porque, a pesar de todo,
te sigo amando.
Te sigo amando con este corazón destrozado,
con miedo, soledad, vergüenza y dolor.
Te sigo amando con sinceridad
y con resignación.

Qué humillante se siente
haberme enamorado de ti.



2 comentarios:

  1. Que hermoso poema Sam me dejaste impresionada por la sencillez y gravedad de como expresar tu alma te felicito porque aunque te humilló no te quitó el corazón y tu capacidad de amar. Te admiro profundamente atte. Victoria Ibarra.

    ResponderBorrar

Noches prestadas

 Que otra vez, porque otra vez… Otra vez. Soñando despierta con lo que anhelo, congelándome la piel con lo que es. Explorando las risas que ...