¿Mi amor?
Tiras los dados… apuestas mis lágrimas.
Par. Tú ganas, como siempre… tú siempre ganas.
Y vuelves, pero no del todo. Un pedacito de ti se cuela entre los agujeros que dejaste en mi pecho.
No tiraste a matar, así que me desangro.
Par. Otra vez ganas.
Y te dejas ver, apareces como si no hubieras sido tú quien decidió irse.
Mi amor, si fuiste tú quien dijo que estaba cansado, que ya no me quería más, que no quería seguir a mi lado… entonces, ¿por qué sigues volviendo a mí?
Par. Ganaste… sigues ganando.
Y te miro, y lloro, porque lo sé: estás intentando salir con ella, ¿cierto?
Solo juegas conmigo.
Solo quieres que vea que tú sí seguiste adelante, que me has olvidado, que tú sí eres feliz sin mí.
Vuelves a tirar...
Par. Ya me estoy acostumbrando.
Esta vez solo estoy quieta, mirándote, sintiendo cómo unges los dedos en mis heridas por diversión.
Arde tanto en mi interior.
Vuelves a tirar...
Par. Tienes todo el control del juego.
Y lo sabes mientras arrancas los vendajes de mi alma, esos que tanto me han costado construir.
Sin piedad, de un tirón.
No entiendo nada, amor mío. Dijiste que me querías… ¿por qué te sigo amando?
Vuelves a tirar...
Par. Quizá estás haciendo trampa.
Ya no me hablas, ya no escucho tu voz.
Ya no estás. Solo te alejas de mí.
Parece que disfrutas esta tortura intermitente, interminable.
Ya no aguanto más.
Caen los dados otra vez...
¿Qué salió ahora?
Impar...
Quizá esta vez tiré yo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario