este era mi límite.
tu voz me niega.
tus actos me apagan.
prometiste no herirme otra vez.
y aquí estoy.
rota
De nuevo...
ya no cargo tu inconsciencia,
ni las ruinas de tu amor sin compromiso.
si no soy refugio cuando todo arde,
entonces no mereces la casa que he construido con mis propias manos.
no es esta vez.
es el eco de todas las llamadas cortadas.
el silencio afilado.
tu incapacidad de amarme con los ojos abiertos.
Eso era mi límite.
y lo cruzaste.
te lo susurré con el alma temblando:
no más violencia.
no más desprecio.
no necesito esta angustia otra vez.
necesito paz.
necesito el cielo limpio de tus tormentas.
me retiro en silencio.
Sin más...
A mi sombra sagrada.
no me busques.
No mientras sigas dormido.
y si nunca despiertas a la realidad…
lo aceptaré.
pero yo no vuelvo.
no así.
cierro este ritual sangrando.
ya no me alcanza tu promesa.
no estás dispuesto.
yo sí.
yo estoy dispuesta.
pero sola no puedo.
te amo.
pero no me amas bien.
y ese amor tuyo— ciego, torpe,
incompleto—
me duele más que el olvido.
no hablas.
no miras.
no cambias.
y estas son
las consecuencias.
si no sabes amar,
si no sabes sostener,
entonces
no puedes quedarte.
me alejo por mí.
porque tocaste mi herida
con manos sucias
y lo sabías.
ya no tengo fe en tus pasos.
ya no me quedo
esperando el milagro.
debo protegerme de ti.
no porque seas cruel.
sino porque no sabes no serlo.
y eso también
es peligro.
esto
no es amor.

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